jueves, 6 de octubre de 2011

Cómo lidiar con su jefe

¿Cómo empezar?

Debe lograr que el trabajo de su jefe sea tan efectivo y productivo como sea posible. Recuerde que la suerte de su jefe es la suerte de todas las personas que tiene a cargo.

Pregúntele de forma directa:

¿Qué es lo que podemos hacer para que su trabajo sea más sencillo?

¿Cuál de las cosas que hacemos le está trayendo dificultades?

Su jefe, como todas las personas del mundo, es un individuo que actúa de forma diferente a cualquier otro individuo. En lugar de querer cambiar a su jefe, trate de entender a esta persona y trabajar con él de la forma más fluida posible.

Reflexione acerca de si su jefe prefiere un resumen mensual en el que invertir treinta minutos en saber cómo se desarrollan las tareas, los proyectos y cuáles son los problemas, o si es de esas personas que prefieren que se le consulte con frecuencia para sentir que las cosas se encuentran bajo control.

¿Prefiere que le envíen un informe por escrito con todas las tablas y estadísticas? ¿Prefiere un reporte oral, una presentación? ¿Prefiere escuchar o leer las noticias?

¿Esta persona necesita de todos los números, de un informe de treinta páginas donde aparecen al detalle las entradas salidas y transacciones, con sus gráficos y estadísticas? ¿O él prefiere que se le informe a la mañana para poder planear el día o por la tarde para poder pensarlo en su casa?

¿Cuáles son los fuertes de su jefe?

¿Cuáles sus limitaciones y debilidades?


Su jefe debe ser apoyado en las áreas donde se siente más débil e inseguro y debe ser aprovechado en donde tiene más capacidades. Debe construir la confianza de su jefe hacia usted. Él debe confiar en que usted va a jugar a favor de sus movidas en las áreas donde mejor se siente y que le cuidará la retaguardia en sus puntos más débiles.

Asegúrese de que su jefe sabe qué se puede esperar de usted, que conoce los objetivos en que está poniendo sus energías, cuáles son sus prioridades y cuáles no. Recuerde que su jefe, después de todo, será quien se haga responsable de su desempeño y de la de usted.

Evitar siempre...

Nunca deje que su jefe sea sorprendido por algo. Es su trabajo proteger a su jefe de semejante situación, aún cuando sea algo positivo. Dejar que sea sorprendido dentro de una organización por lo general implica algún tipo de humillación, y humillación pública.


No subestime a su jefe. Aunque parezca poco educado, incluso puede parecer estúpido, pero todos sabemos que las apariencias engañan. Si lo subestima usted estará provocando que el crecimiento de la empresa no sea equiparable a su potencial y además correrá el peligro de que lo echen.

Artículo publicado en http://www.atrevemos.com/

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