martes, 11 de octubre de 2011

¿Cuándo deberíamos rechazar una oferta de trabajo?

En los momentos actuales, fundamentalmente en España no estamos para rechazar ofertas de trabajo pero, pueden existir algunas situaciones en las que esté justificado:
Salario inferior a las expectativas y/o necesidades de uno mismo: si se acepta la oferta de empleo tiene que ser aceptando y asumiendo el salario ya que de otro modo desde el primer día nos encontraremos insatisfechos. Si estamos muy necesitados tendremos que aceptar la oferta de trabajo y desempeñaremos el trabajo con la misma lealtad y dedicación que mostraríamos si el salario realmente se adecuara a nuestras expectativas.
Salario ofertado totalmente desfasado respecto al salario de mercado para el puesto: en estos momentos algunas empresas se aprovechan de la situación para contratar buenos profesionales a mejor precio. No entremos en ese juego. Dependiendo del puesto se podrán aceptar algunos diferenciales pero, siempre que éstos no sean exagerados. A la larga es un error por parte de la empresa actuar de este modo y por el empleado también aceptando una oferta económica que no se adecua a las funciones y responsabilidades del puesto ni probablemente a sus propias expectativas.
Si las condiciones finales de la oferta de trabajo no se adecuan a las que te comentaron durante el proceso de selección o el anuncio: vulgarmente podríamos denominarlo tomadura de pelo. Si una empresa te engaña desde el primer día, la relación laboral no será muy satisfactoria de cara a futuro.
Condiciones ilegales ofertadas: todos los que operamos en el mercado laboral debemos ser respetuosos con las leyes y normas, por lo que no debemos entrar en el juego de algunos empresarios. Hay mucha gente muy necesitada por un trabajo por lo que algunos empresarios se aprovechan de ello; no permitamos que así sea. Y me refiero a situaciones como, pagos en dinero negro, trabajar sin contrato o estar dado de alta, cotizar cuatro horas y trabajar ocho y cobrar la diferencia en negro, jornadas superiores a las 8 horas, etc. Se puede trabajar un poquito más, si en momentos puntuales hace falta, pero, no se pueden aceptar jornadas preestablecidas de más de ocho horas (salvo casos de jornadas iregulares claro).
Desacuerdo con el proyecto de la empresa contratante: quizás en los momentos actuales como decíamos al principio no es el momento de hilar demasiado fino, pero, si no estamos muy conformes con el proyecto o ideario de la empresa, a la larga será perjudicial.
Sensación de inseguridad: este punto va referido sobre todo a aquellas personas que estén pensando en cambiar de trabajo. Puede que la oferta mejore tu posición actual, pero, si te da inseguridad, mejor no te cambies de trabajo.
No estar conforme con el nivel de responsabilidad que se tenga que asumir: esto es algo que debe asumir cada uno, porque mejor que cada uno mismo no se conoce nadie. Si no te sientes capaza de asumir la responsabilidad no aceptes la oferta, aunque siempre te podrás arriesgar un poco, sobre todo si no tienes trabajo. También nos referimos a situaciones como que te contraten como auxiliar administrativo y tengas que asumir la responsabilidad sobre las Cuentas de la empresa.
No quiero que nadie que lea este artículo crea que pensamos que todas las empresas o la mayor parte actúan así, son una pequeña minoría, pero hemos querido citar casos extremos.

Artìculo Publicado en http://laboralnews.blogspot.com

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